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Una razón más importante para cuestionar el supuesto
de maximización de beneficios es el hecho de que las
grandes empresas no son dirigidas por sus propietario.
Una gran empresa está gestionada por un consejo de
administración y por un director general contratado por
dicho consejo. Si bien en la junta anual de accionistas
pueden rescindirles el contrato a ambos, en la práctica
ocurre rara.
El consejo de administración está formado por un
grupo de expertos con información vital sobre el
negocio; incluso en tiempos difíciles es complicado para
los accionistas tener la certeza de que otro consejo de
administración distinto pudiera aumentar la rentabilidad
de la empresa.
Los economistas llaman a esta situación la separación
entre propiedad y control. Aunque los accionistas
quieren el máximo beneficio posible, el consejo de
administración, que realmente toma las decisiones, puede
perseguir objetivos distintos. ¿El consejo de
administración y el director general tienen incentivos
para perseguir intereses distintos a los de los
accionistas?
Habitualmente los salarios de los directores
generales son mayores cuanto mayores sean las empresas.
Esto puede conducir a los directores generales a
maximizar el tamaño de la empresa en lugar del
beneficio. La dirección de la empresa podría gastar
elevadas sumas de dinero en publicidad aun cuando esto
sólo consigue un incremento mínimo de las ventas.
No obstante, existen dos razones para justificar el
objetivo de maximización de beneficios como punto de
partida. Aún cuando los accionistas no pueden reconocer
que los beneficios son menores de lo que podrían ser,
otras empresas con experiencia en el mercado podrían
experimentar un mayor crecimiento. Si los beneficios son
bajos, los precios de las acciones serán bajos.
Actuando estratégicamente, adquirir las acciones de
su rival a un precio reducido, renovar al consejo de
dirección y restaurar las políticas de maximización de
beneficios, obteniendo grandes ganancias de capital en
la medida en la que los precios de las acciones aumenten
una vez que el mercado de valores es testigo de la
mejora de los beneficios.
Alternativamente, teniendo presente la oportunidad
del consejo de administración de actuar siguiendo su
propio interés, los accionistas podrían tratar de
garantizar que los intereses del consejo y de ellos
mismos coincidan.
Asignando a cada miembro del consejo una cantidad de
acciones pequeña con respecto al total pero grande con
respecto a su salario, los accionistas pueden intentar
asegurarse de que los miembros del consejo se
preocuparán de los beneficios tanto como los propios
accionistas.
Por estas razones, el supuesto de que las empresas
intentan maximizar los beneficios es más robusto de lo
que se podría haber imaginado inicialmente. A
continuación se utiliza este supuesto para desarrollar
la teoría de la oferta. |