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Una economía
ideal de mercado es aquella en la que todos los bienes y
los servicios se intercambian voluntariamente por dinero
a los precios de mercado.
Un sistema de ese tipo extrae de los recursos
existentes en la sociedad los máximos beneficios sin la
intervención del Estado. Sin embargo, en el mundo real
ninguna economía se ajusta totalmente al mundo
idealizado de la mano invisible que funciona
armoniosamente, sino que todas las economías de mercado
tienen imperfecciones que producen males como una
contaminación excesiva, desempleo y los extremos de la
riqueza y la pobreza.
Por este motivo, ningún gobierno del mundo, por muy
conservador que sea, mantiene sus manos alejadas de la
economía. En las economías modernas, el Estado
asume muchas tareas en respuesta a las fallas del
mecanismo del mercado. El ejército, la policía, el
servicio meteorológico nacional y la construcción de
autopistas son todas ellas actividades características
del Estado. Los proyectos socialmente útiles, como la
exploración del espacio y la investigación científica,
se benefician del dinero público.
El Estado regula algunos sectores (como la banca y
los medicamentos) y subvenciona otros (como la educación
y la salud pública). El Estado también grava a los
ciudadanos y redistribuye entre los ancianos y los
necesitados parte de los ingresos recaudados.
¿Cómo desempeña el Estado sus funciones? Obligando a
los individuos a pagar impuestos, a obedecer las leyes y
a consumir determinados bienes y servicios colectivos.
Gracias a su poder de coacción, puede desempeñar
funciones que serían imposibles con intercambios
voluntarios. Esta coacción aumenta las libertades y el
consumo de los que se benefician y reduce el ingreso y
las oportunidades de los que son gravados o regulados.
Pero por encima de toda esta amplia variedad de
actividades posibles, el Estado desempeña tres grandes
funciones económicas en las economías de mercado. Estas
son fomentar la eficiencia, la equidad y la estabilidad
y el crecimiento macroeconómico.
1. El Estado aumenta la eficiencia fomentando
la competencia, frenando las externalidades, como la
contaminación, y suministrando bienes públicos.
1. El Estado fomenta la equidad utilizando los
programas fiscales y de gasto para redistribuir el
ingreso en favor de determinados grupos. |