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Emparejando a los compradores y los vendedores (la
oferta y la demanda) en cada uno de estos mercados, una
economía de mercado resuelve simultáneamente los tres
problemas del qué, el cómo y el para quién. Este es un
perfil del equilibrio del mercado:
1. Qué bienes y servicios se producirán viene
determinado por los votos monetarios de los
consumidores, no cada 2 o 4 años en las urnas, sino
todos los días cuando éstos deciden comprar. El dinero
que entregan en las cajas registradoras de las empresas
constituye, en última instancia, las nóminas, los
ingresos y los dividendos que reciben los consumidores
en calidad de trabajadores.
Las empresas actúan, a su vez, movidas por el deseo
de maximizar las utilidades que son los ingresos netos,
es decir, la diferencia entre las ventas totales y los
costos totales.
Las empresas abandonan las áreas en las que pierden
utilidades y, por la misma razón, son llevadas a
producir los bienes de elevada demanda por las elevadas
utilidades que pueden obtener. Algunas de las
actividades más rentables actualmente son producir y
comercializar medicamentos: para la depresión, para la
ansiedad, para la impotencia y para todas las demás
flaquezas humanas. Atraídas por las elevadas utilidades,
las empresas están invirtiendo miles de millones en
investigación para dar con más productos químicos nuevos
y mejores.
2. Cómo se producen las cosas viene determinado por la
competencia entre los diferentes productores. La mejor
forma que tienen éstos de hacer frente a la competencia
de precios y de maximizar sus utilidades es reducir lo
más posible los costos adoptando los métodos de
producción más eficientes.
A veces los cambios son graduales y consisten en poco
más que en realizar pequeños ajustes en la maquinaria o
en la combinación de factores para conseguir una ventaja
de costos que puede ser muy importante en un mercado
competitivo. Otras veces la tecnología cambia
radicalmente, como ocurrió con la máquina de vapor, que
desplazó a los caballos, ya que el vapor era más barato
por unidad de trabajo útil, o con los aviones, que
sustituyeron a los ferrocarriles porque era el modo de
transporte más eficiente para recorrer largas
distancias.
Ahora mismo nos encontramos en medio de una transición
de ese tipo a una tecnología radicalmente diferente, en
la que las computadoras están revolucionando muchas
tareas en el centro de trabajo, desde las cajas de los
supermercados hasta la mesa de delineante.
3. Para quién se producen las cosas —quién las consume y
en qué cantidad— depende en gran parte de la oferta y de
la demanda en los mercados de factores de producción. Es
en ellos donde se determinan los salarios, los ingresos
de la tierra, los tipos de interés y las utilidades, que
se denominan precios de los factores. Una misma persona
puede percibir salario en su trabajo, dividendos por sus
acciones, intereses por un bono y un alquiler por una
propiedad inmobiliaria. Sumando todos los ingresos
generados por los factores, podemos calcular el ingreso
de mercado de esa persona. La distribución del ingreso
entre la población es determinada, pues, por las
cantidades de servicios factores (personas-hora, acres,
etc.) y por sus precios (salarios, rentas de la tierra,
etc.).
Date cuenta, sin embargo, que el ingreso no es sólo la
retribución que se obtiene por un arduo trabajo o por
una vida frugal. Los ingresos altos también se deben a
grandes herencias, a la buena suerte y a calificaciones
muy valoradas en el mercado. Las personas que tienen un
ingreso bajo suelen considerarse perezosas, pero lo
cierto es que los ingresos bajos generalmente son el
resultado de un bajo nivel de estudios, de la
discriminación o del hecho de vivir en un lugar en el
que hay poco empleo y los salarios son pocos. Cuando
vemos a una persona en la fila del desempleo, debemos
recordar: «Le podría pasar a cualquiera». |