Crecimiento y estabilidad macroeconómica

El 18 de Junio de 2010 por Kervin Vergara en Mercado, estado y economía

El capitalismo ha padecido desde sus orígenes brotes periódicos de inflación (aumento de los precios) y recesión (elevado desempleo). Por ejemplo, desde la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos ha experimentado nueve recesiones, algunas de las cuales han dejado sin empleo a millones de personas. Estas fluctuaciones se conocen con el nombre de ciclo económico.

Hoy en día, gracias a la aportación intelectual de John Maynard Keynesy de sus seguidores, sabemos cómo controlar los peores excesos del ciclo económico. Los gobiernos pueden influir en los niveles de producción, de empleo de inflación utilizando cuidadosamente la política fiscal y mofletana. La política fiscal implica el poder para gravar y para gastar.

La política monetaria consiste en determinar la oferta monetaria y los tipos de interés, que afectan a la inversión en bienes de capital y a otros gastos sensibles a los tipos de interés. Mediante estos dos instrumentos fundamentales de la política macroeconómicas, los gobiernos pueden influir en el nivel de gasto total, en la tasa de crecimiento y en el nivel de producción en los niveles de empleo y de desempleo y en el nivel de precios y la tasa de inflación de las economías.

Los gobiernos de los países industriales avanzados han sabido aplicar las lecciones de la revolución keynesiana en los últimos cincuenta años. Las economías de mercado, espoleadas por una activa política monetaria y fiscal, han asistido a un período de crecimiento económico sin precedentes desde la Segunda Guerra Mundial.

En la década de 1980, los gobiernos se preocuparon más por idear medidas macroeconómicas para promover objetivos a largo plazo, como el crecimiento económico y la productividad (el crecimiento económico se refiere al crecimiento de la producción total de un país, mientras que la productividad representa la producción por unidad de un factor, es decir, la eficiencia con la que se utilizan los recursos). Por ejemplo, en la mayoría de los países industriales se redujeron los impuestos con el fin de mejorar los incentivos para ahorrar y producir. Muchos economistas subrayaron la importancia del ahorro público reduciendo los déficit presupuestarios con el fin de aumentar el ahorro y la inversión nacionales.

La política macroeconómica destinada a conseguir la estabilización y el crecimiento de las economías comprende la política fiscal (relativa a los impuestos y al gasto) y la política monetaria (que influye en los tipos de interés y en las condiciones certificas). Desde que se desarrolló la macroeconomía en los años treinta, los gobiernos han conseguido contener los peores excesos de la inflación y del desempleo.

Se resume el papel económico que desempeña actualmente el Estado. Muestra sus importantes funciones: fomentar la eficiencia, conseguir una distribución más justa del ingreso y alcanzar los objetivos macroeconómicos del crecimiento y la estabilidad de las economías. En todas las sociedades industriales avanzadas, encontramos alguna variante de la economía mixta, en la que el mercado determina los niveles de producción y los precios en la mayoría de los sectores, mientras que el Estado conduce la economía global por medio de programas de impuestos, de gasto y de regulación monetaria.

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