Problema del agente-principal

El 18 de Junio de 2010 por Kervin Vergara en Gobierno y economía

Muchas de las cuestiones discutidas en los párrafos precedentes son ejemplos del problema principal-agente, que se encuentra en muchos campos de la economía. En cada caso, una persona (el principal) cree conveniente delegar la toma de decisiones en otra persona (el agente) para que actúe en nombre suyo.

El problema surge cuando los intereses del agente no coinciden con los del principal. Cuando la información es difícil de obtener, el principal tendrá dificultades para observar el comportamiento del agente y comprobar si éste está actuando siguiendo los intereses del principal.

El problema agente-principal surge cuando el principal no puede observar completamente la información de que dispone el agente a quien se le ha delegado un proceso de toma de decisiones.

Así, se puede pensar en los votantes como los principales, que delegan las decisiones del día a día a los políticos elegidos. De la misma forma, los gobiernos actúan como principales, delegando algunas decisiones a los funcionarios que actúan como sus agentes.

También es útil pensar en grandes empresas desde esta perspectiva: el gestor o el administrador es el agente nombrado por el principal (el consejo de administración si la empresa es privada, el gobierno si es pública). También se puede entender si se supone que los trabajadores de la misma son los agentes del administrador.

Por supuesto que los principales no son tontos. Es obvio que agentes observados de forma insuficiente se enfrentan a grandes tentaciones de atender en exclusiva sus propios intereses.

Los gobiernos pueden recompensar a sus incondicionales en lugar de velar por todos los votantes; los funcionarios pueden pensar que saben más que sus jefes políticos («Sí, señor ministro!»); los administradores pueden optar por una vida tranquila en lugar de esforzarse para generar beneficios para los accionistas; los trabajadores pueden faltar al trabajo. ¿Qué pueden hacer los principales, al emplear agentes, para resolver esta situación?

La solución general que ofrece la teoría del principal-agente es que el principal diseñe un contrato para el agente que mejor refleje los intereses del principal. El contrato intenta ofrecer al agente los incentivos suficientes para que se comporte como el principal desea. Y, dado que la información no está automáticamente disponible para el principal, el contrato basado en las acciones del agente deberá especificarse en términos de resultados que el principal pueda observar fácilmente.

Entonces, el electorado y el gobierno pueden creer simultáneamente que existe un contrato implícito: los votantes no pueden conocer con certeza las decisiones del día a día del gobierno, pero un desastre desde el punto de vista de desempleo, inflación o presupuesto puede ser duramente castigado en las siguientes elecciones.

Algunas ‘veces el contrato es bastante más explícito. Por ejemplo en Nueva Zelanda el control de la política monetaria y de la inflación ha sido completamente delegado al Banco Central de Nueva Zelanda, cuyo gobernador tiene que acordar una tasa anual de inflación con el gobierno; si la inflación se desvía mucho del objetivo, el gobernador es despedido.

Artículos que también te podrían interesar

| 0

Enviar tu opinión