Externalidades, definición y tipos


Los mercados funcionan correctamente cuando el precio de un bien es igual al gasto de la sociedad en su producción y cuando el valor del bien para el comprador es igual al beneficio que la sociedad obtiene por ese bien. No obstante, algunas veces estos costes y beneficios no se ven reflejados totalmente en los precios de mercado.

Considere el problema de la polución. Una empresa produce químicos y descarga los residuos en un lago. Estos residuos contaminan la oferta local de agua, matan a los peces y a los pájaros y despiden un olor hediondo.

Estos efectos secundarios adversos representan un coste para la sociedad y deberían, por tanto, reflejarse en su precio de mercado, a menos que a la empresa química se le apliquen impuestos por los daños causados por sus residuos, el precio de mercado de sus productos subestimarán el verdadero coste de producción para la sociedad.

Existe una externalidad en la elaboración de productos químicos.

Una externalidad existe cuando la producción o el consumo de un bien afecta directamente a las empresas o a los consumidores que no participan directamente en su venta o su compra, y cuando dichos efectos no se reflejan completamente en el precio de mercado.

No todas las externalidades son negativas. El propietario que reforma su casa genera ciertos beneficios para sus vecinos, que no tienen que seguir mirando una casa en ruinas. En todas las externalidades hay algo que afecta a los costes de las empresas o al bienestar de los consumidores (como la contaminación o la vista de una casa reformada), pero que no se intercambia en un mercado. Los economistas suelen decir que las externalidades están provocadas por la «ausencia de mercados».

Cuando las externalidades están presentes, los precios de mercado no reflejan todos los costes y beneficios sociales asociados a la producción de un bien, la intervención del gobierno puede mejorar el funcionamiento de la economía, por ejemplo al obligar a las empresas a tratar sus residuos antes de desecharlos. Dado que las externalidades suponen la ausencia de mercados, pueden manejarse en principio con soluciones de mercado.

El gobierno podría cobrar a las empresas (una estimación de) una cantidad asociada con su nivel de contaminación, o podría permitir una cierta cantidad de contaminación y obligar a las empresas a comprar y vender el derecho a contaminar.

Las externalidades ofrecen una justificación para un buen número de actividades del gobierno, aparte de la contaminación. Algunos ejemplos podrían ser el control de las emisiones en TV o algunas restricciones sobre el uso del suelo.

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18 de junio de 2010 | Autor: Kervin Vergara | Gobierno y economía

2 Comentarios. ¡Falta el tuyo!

  1. Albin Castro Acuña dice:

    Me parece útil y entendible, la forma de exponerlo hace fácil su comprensión. Merece un calificativo de muy bueno.

  2. wildor J dice:

    Estan facil entender las externalidades con este tipo de exxplicacion “gracias”.esta buenisimo

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