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El ciclo económico puede ser el resultado de muchos
factores externos. Desde guerras o cambios bruscos en el
precio del petróleo hasta ráfagas de nuevos inventos.
Las políticas del gobierno también alteran el
ciclo. Aumentos de los impuestos y reducciones del gasto
público generalmente reducen el PIB; recortes en los
tipos de interés aumentan el PIB y los precios. Las
políticas del gobierno pueden empeorar el ciclo,
haciendo las recesiones más duraderas y creando
inflación, o pueden reducir las fluctuaciones
económicas.
Existen varias controversias en la macroeconomía sobre
la deseabilidad y el grado en que el gobierno puede
estabilizar la economía.
Obviamente, el gobierno no puede controlar la
economía perfectamente, ya que de lo contrario no se
observarían recesiones ni inflación.
Pero dado que el gobierno controla una gran
proporción del gasto total en una economía, debe tomar
decisiones y tener presente sus efectos sobre el ciclo
económico. Algunas veces, el gobierno puede decidir
delegar la toma de decisiones a un organismo que opera
en su nombre. En la década de los noventa, muchos
gobiernos han otorgado a sus respectivos Bancos
Centrales una cierta independencia operativa. |