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La mayoría de los bienes son bienes privados.
Un bien privado, si es consumido por una
persona, no puede ser consumido por otra.
Un helado es un bien privado. Cuando usted se come un
helado, nadie más puede consumirlo. La ropa también es
un bien privado. Cuando usted la utiliza, nadie más
podrá utilizarla al mismo tiempo. Sin embargo, hay
bienes que todas las personas pueden consumir
simultáneamente. Se les llama bienes públicos.
Un bien público es un bien que, incluso si se
consume por una persona, sigue disponible para el
consumo por parte de otras personas.
El aire es un bien público. También lo es la defensa
nacional, o la seguridad pública. Si las fuerzas armadas
protegen al país, el hecho de que esté usted seguro no
impide que el resto de la población también lo esté.
No es una coincidencia que los bienes públicos no se
ofrezcan en mercados privados. Por el problema del
freerider o del polizón, los mercados privados tienen
dificultades para garantizar que se produzca una
cantidad óptima de los bienes públicos. Un free-rider o
polizón es alguien que puede consumir un bien costoso de
producir sin pagar por ello. El problema del free-rider
se aplica particularmente a los bienes públicos, ya que
si alguien estuviera dispuesto a comprarlo, entonces
estaría disponible para que el resto de la sociedad
pudiese consumirlo gratuitamente.
Suponga que se crea un mercado para la defensa
nacional. Aun cuando cada persona creyera que la defensa
es necesaria, no habrían incentivos individuales
suficientes para pagar la parte proporcional de defensa.
Dado que la cantidad de defensa nacional que tendrá un
individuo es la misma que la que tendrá cualquier otra
persona, existe un incentivo poderoso para esperar a que
sea otro quien la compre antes de aportar la
contribución. Entonces surge el comportamiento
free-rider o polizón sobre las compras de los demás.
Pero, por supuesto, si éada persona espera a que sean
otros quienes paguen la defensa nacional, no habrá tal
defensa.
Para resolver el problema del oportunismo, el país
tiene que encontrar una forma de decidir conjuntamente
cuánto gasto dedicar a la defensa. Los gobiernos se
forman para tomar ese tipo de decisiones colectivas.
Muchos de los bienes que maneja el gobierno son en
realidad bienes públicos. La defensa nacional y la
policía son sin duda bienes públicos. Los parques
nacionales son un caso mixto, ya que las vistas son un
bien público al menos hasta que el parque se
congestione, pero el servicio de cafetería no.
La discusión anterior podría sugerir que el gobierno
debería producir bienes públicos y ningún otro tipo de
bien. Ninguna de estas conclusiones es correcta. El
gobierno no tiene por qué producir bienes públicos; sólo
tiene que decidir la cantidad de cada bien público que
se debe producir. Puede apoyarse en empresas privadas
para llevar a cabo la producción, como en el caso de
material de defensa. De hecho, durante un tiempo era
común que los países contrataran empresas privadas para
tener ejércitos comerciales. Es cada vez más común que
algunos ayuntamientos contraten a empresas privadas para
la recogida de basuras.
Por otro lado, no existe ninguna razón económica
general por la cual los gobiernos no deban producir
bienes privados. Existen empresas de titularidad pública
o industrias nacionalizadas en la mayoría de los países.
Algunas de estas empresas son altamente eficientes y
exitosas. No obstante, la experiencia indica que en
muchas circunstancias es menos probable que el gobierno
pueda producir con la misma eficiencia que el sector
privado. |