La lógica de la economía
El 23 de Abril de 2010 por Kervin Vergara en Fundamentos de economíaLa vida económica es enormemente compleja: la gente compra, vende, negocia, invierte, persuade y amenaza. El fin último de la ciencia económica y de este libro es comprender esta compleja actividad. ¿Cómo acometen los economistas su tarea?
Utilizan el método científico para comprender la vida económica. Este consiste en observar los asuntos económicos y basarse en las estadísticas y los datos históricos. En el caso de complejos fenómenos como los efectos de los déficit presupuestarios o las causas de la inflación, las investigaciones históricas han constituido una abundante fuente de ideas.
La economía se basa a menudo en análisis y teorías. Los enfoques teóricos permiten a los economistas hacer grandes generalizaciones, como las que se refieren a las ventajas del comercio internacional y de la especialización o a los inconvenientes de los aranceles y de los contingentes.
Los economistas también han desarrollado una técnica especializada que se conoce con el nombre de econometría y que aplica los instrumentos de la estadística a los problemas económicos. Utilizando la econometría, los economistas pueden tamizar montones de datos para extraer sencillas relaciones.
Los economistas en ciernes también deben permanecer alerta a algunas falacias habituales en el razonamiento económico. Como las relaciones económicas suelen ser complejas y en ellas intervienen muchas variables, es fácil confundirse al identificar la causa exacta de un acontecimiento o la repercusión de una medida económica en la economía. He aquí algunas de las falacias habituales en el razonamiento económico:
La falacia «post hoc»
La primera falacia se refiere a la deducción de una relación de causalidad. Se comete una falacia «post hoc» cuando se supone que como un acontecimiento ocurrió antes que otro, el primero fue la causa del segundo2.
No mantener todo lo demás constante
El segundo error es no mantener todo lo demás constante cuando se analiza una cuestión. Supongamos, por ejemplo, que queremos saber si un aumento de los impuestos eleva los ingresos fiscales. Algunas personas han propuesto el seductor argumento de que podemos conseguir las dos cosas a la vez. Sostienen que una reducción de los impuestos eleva los ingresos del Estado y reduce al mismo tiempo el déficit presupuestario. Ponen como ejemplo las enormes reducciones de los impuestos llevadas a cabo en 1964 por Kennedy y Johnson, que fueron seguidas de un aumento de los ingresos del Estado en 1965. Ergo —afirma— una reducción de los impuestos genera mayores ingresos.
La falacia de la composición
A veces suponemos que lo que es cierto en una parte de un sistema también lo es en todo él. Sin embargo, en economía es frecuente observar que el todo es diferente de la suma de las partes. Cuando suponemos que lo que es cierto de una parte también lo es del todo, cometemos la falacia de la composición.
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Etiquetas: apuntes teóricos de la economía |
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