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Los objetivos de la economía son:
- Analiza la influencia de las instituciones y de
la tecnología de la sociedad en los precios y en la
asignación de los recursos a los distintos fines.
- Explora la conducta de los mercados financieros,
incluidos los tipos de interés y los precios de las
acciones.
- Examina la distribución de los ingresos y
sugiere algunas fórmulas para ayudar a los pobres
sin afectar negativamente a los resultados de la
economía.
- Estudia el ciclo económico y averigua cómo puede
utilizarse la política monetaria para atenuar las
oscilaciones del desempleo y de la inflación.
- Examina las pautas del comercio internacional y
analiza las consecuencias de las barreras
comerciales.
- Analiza el crecimiento en los países en vías de
desarrollo y propone medidas para fomentar la
utilización eficiente de los recursos.
Se pregunta cómo puede utilizarse la política
económica para alcanzar importantes objetivos como un
rápido crecimiento económico, una utilización eficiente
de los recursos, el pleno empleo, la estabilidad de los
precios y una distribución justa de los ingresos.
Aunque la lista es buena, el lector podría ampliarla
mucho más. No obstante, si condensamos todas estas
definiciones, encontraremos un tema común:
Economía es el estudio de la manera en que as
sociedades utilizan los recursos escasos para producir
mercancías valiosas y distribuirlas entre los diferentes
individuos.
Tras esta definición se esconden dos ideas clave en
economía: los bienes son escasos y la sociedad debe
utilizarlos eficientemente. De hecho, la economía es una
importante disciplina debido a la escasez y al deseo de
ser eficientes.
Pensemos cómo sería el mundo si no hubiera escasez.
Si fuera posible producir una cantidad infinita de todos
y cada uno de los bienes o si se satisficieran
plenamente los deseos humanos, ¿cuáles serían las
consecuencias? No nos ocuparíamos de estirar nuestros
limitados ingresos puesto que podríamos tener todo lo
que quisiéramos; las empresas no tendrían que
preocuparse por el costo del trabajo o de la asistencia
sanitaria; el Estado no tendría que pelearse por los
impuestos, por el gasto o por la contaminación, ya que a
nadie le importaría.
Por otra parte, como todos podríamos tener todo lo
que quisiéramos, a nadie le importaría la distribución
de los ingresos entre las diferentes personas o clases.
En ese paraíso de la prosperidad, todos los bienes
serían gratuitos, como las arenas del desierto o el agua
del mar. Todos los precios serían cero y los mercados
serían innecesarios. De hecho, la economía
dejaría de ser una disciplina útil.
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