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Se han ofrecido ya varias ilustraciones de cómo los
efectos renta y sustitución pueden utilizarse para
entender las consecuencias de un cambio en un precio.
Cualquiera que sea la dirección del efecto renta, cuando
sólo hay dos bienes, el efecto sustitución no ofrece
lugar a dudas.
El
efecto sustitución puro de los precios relativos
conduce al consumidor a dejar de consumir el bien cuyo
precio relativo ha aumentado y a aumentar el consumo del
bien cuyo precio relativo ha disminuido. En este
sentido, ignorando el
efecto renta, los bienes son necesariamente
sustitutivos, si en el mundo sólo hay dos bienes.
Cuando hay más de dos bienes, se debe reconocer la
posibilidad de que algunos bienes se consumen
conjuntamente —pipas y tabaco, pan y queso, hornillos
eléctricos y electricidad—. Hay que reconocer, entonces,
la posibilidad de la complementariedad entre los bienes.
Cuando hay muchos bienes, todavía es posible
demostrar que habrá un efecto sustitución de reduce la
cantidad consumida del bien cuyo precio relativo ha
aumentado. Sin embargo, no es necesariamente cierto que
haya una sustitución hacia todos los demás bienes.
Los consumidores tenderán a dejar de consumir bienes
consumidos conjuntamente con el bien cuyo precio ha
aumentado.
Suponga que aumenta el precio de las pipas. ¿Qué
pasará con la demanda de tabaco para liar? (Se ignora el
efecto renta, ya que el gasto en pipas es una fracción
muy pequeña del presupuesto de los hogares, de forma que
las rentas reales se reducen muy poco).
Dado que las pipas y el tabaco se utilizan
conjuntamente, cabría esperar que la demanda de tabaco
disminuiría junto con la cantidad demandada de pipas. La
curva de demanda de tabaco para liar se desplaza
a la izquierda en respuesta al aumento del precio de las
pipas.
Siempre que los bienes sean complementarios, un
aumento en el precio de un bien reducirá la cantidad
demandada del bien complementario, tanto a través del
efecto sustitución (dejando de consumir el bien cuyo
precio ha aumentado) y, por supuesto, a través del
efecto renta (siempre que los bienes sean normales). |