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¿Qué determina que la elasticidad precio de la
demanda de un bien sea elevada (por ejemplo, —5) o
baja (digamos—0,5)? En última instancia, la respuesta
debe buscarse en las preferencias de los consumidores.
Si fuese socialmente esencial tener una televisión,
mayores precios tendrían poco efecto en la cantidad
demandada. Si, por el contrario, las televisores se
considerasen un lujo frívolo, la elasticidad de la
demanda sería mucho mayor.
Los sociólogos y psicólogos pueden estar más
capacitados que los economistas para explicar más
detalladamente por qué las preferencias son las que son.
No obstante, como economistas, es posible identificar
algunas consideraciones que pueden afectar las
respuestas de los consumidores ante los cambios en los
precios de los bienes.
La consideración más importante es la facilidad con
la que los consumidores pueden sustituir un bien por
otro que permite satisfacer aproximadamente la misma
necesidad.
Considere dos casos extremos. Suponga primero que el
precio de los cigarrillos aumenta en un 1 por 100. ¿Se
debe esperar que la cantidad demandada de cigarrillos
disminuya en 5 o en 0,5 por 100? Probablemente la
última.
Las personas que pueden dejar de fumar fácilmente la
habrían hecho ya. En contraste, suponga que el precio de
una marca particular de cigarrillos aumenta en un 1 por
100, mientras que los precios de todas las demás
permanecen inalterados. Ahora se debería esperar una
respuesta mucho mayor de los compradores.
Los consumidores dejarán de consumir la marca más
cara y demandarán de las marcas más baratas, que
básicamente cumplen la misma función como proveedores de
nicotina. Para una marca determinada de cigarrillos la
elasticidad de la demanda puede ser relativamente
elevada.
La facilidad de sustituir un bien por otro implica una
elevada elasticidad de la demanda. Este ejemplo sugiere
una regla general.
Mientras más precisa sea la descripción de un bien
(una determinada marca de cigarrillos en lugar de
cigarrillos en general), mayor será la elasticidad
precio de la demanda. |