|
Un mercado libre permite que los precios se
determinen exclusivamente por medio de las fuerzas de la
oferta y la demanda.
Las acciones del gobierno pueden desplazar las
curvas de demanda y oferta, como en el ejemplo
de la legislación sobre seguridad laboral que desplaza
la curva de oferta, pero el gobierno no hace ningún
intento de controlar directamente los precios.
Si los precios son suficientemente flexibles, la
presión del exceso de demanda o del exceso de oferta en
un mercado libre provocarán rápidamente ajustes en los
precios hacia su nivel de equilibrio. Los mercados no
serán libres cuando existan controles efectivos de
precios.
Los controles de precios son reglas o leyes del gobierno
que ajuste de los precios para vaciar los mercados. Los
controles de precios pueden ser precios base (precios
mínimos) o precios tope (precios máximos).
Los precios máximos impiden a los vendedores fijar
precios por encima de un valor determinado y se utilizan
sobre todo cuando la escasez de un determinado producto
representa una amenaza para aumentar su precio deforma
sustancial.
Un precio elevado es el medio por el cual un mercado
libre raciona los bienes con oferta limitada.
Si bien unos precios elevados son una forma de
resolver un problema de asignación, al asegurarse de que
sólo una pequeña cantidad del bien escaso será
demandada, pueden conducir a una solución que la
sociedad puede considerar injusta, un juicio de valor
normativo.
Por ejemplo, elevados precios de los alimentos
representan un considerable apuro para los pobres. Al
enfrentarse a una escasez generalizada de alimentos, un
gobierno podría preferir imponer precios máximos a los
alimentos de forma que la gente pudiese continuar
comprando cantidades adecuadas de alimentos. |