La naturaleza de la competencia imperfecta
El 18 de Junio de 2010 por Kervin Vergara en Competencia monopólicaAl analizar los determinantes de la concentración, los economistas han observado que en los mercados imperfectamente competitivos actúan tres grandes factores. Son las economías de escala, las barreras a la entrada y la interdependencia estratégica (los dos primeros se analizaron en el capítulo anterior y el tercero se examina detalladamente en el siguiente):
• Los costos. Cuando el tamaño mínimo eficiente de funcionamiento de una empresa corresponde a una proporción considerable de la producción de una industria, sólo pueden sobrevivir de una forma rentable unas cuantas empresas, por lo que es probable que haya un oligopolio.
• Las barreras a la competencia. Cuando hay grandes economías de escala o el Estado restringe la entrada, disminuye el número de competidores que hay en una industria.
• La interdependencia estratégica. Cuando sólo hay unas cuantas empresas en un mercado, pronto se dan cuenta de su interdependencia. La interdependencia estratégica, que es una característica realmente nueva del oligopolio que ha inspirado el campo de la teoría de los juegos, existe cuando los planes de cada empresa dependen de la conducta de sus rivales.
¿Por qué se muestran los economistas. especialmente interesados en las industrias caracterizadas por la competencia imperfecta? Porque esas industrias se comportan de algunas formas contrarias al interés público.
Por ejemplo, en la competencia imperfecta los precios generalmente son superiores a los costos marginales. A veces, sin el acicate de la competencia, la calidad del servicio empeora. Tanto los precios altos como la mala calidad son resultados poco deseables.
Como consecuencia de los elevados precios, las industrias oligopólicas suelen tener (pero no siempre) utilidades superiores a las normales. La rentabilidad de las industrias del tabaco y productos farmacéuticos, que están muy concentradas, ha sido el blanco de ataques políticos en numerosas ocasiones. Sin embargo, algunos detenidos estudios muestran que las tasas de utilidades de las industrias concentradas sólo tienden a ser algo superiores a las de las industrias poco concentradas.
Este resultado es sorprendente y ha dejado especialmente perplejos a los que critican a las grandes empresas, que esperan encontrarse con que las mayores compañías ganen enormes utilidades.
Históricamente, uno de los principales motivos por los que se ha defendido la competencia imperfecta ha sido el hecho de que en las economías modernas las grandes empresas son responsables de la mayor parte de la investigación y el desarrollo (I+D) y de la innovación.
Hay, desde luego, algo de cierto en esta idea, pues las industrias que tienen un elevado nivel de concentración a veces tienen elevados niveles de gasto en L-D por dólar de ventas, ya que tratan de conseguir una ventaja tecnológica frente a sus rivales. Al mismo tiempo, los individuos y las pequeñas empresas han producido muchos de los mayores avances tecnológicos. Más adelante analizaremos detalladamente en este mismo capítulo esta importante cuestión.
Artículos que también te podrían interesar
|
0