La economía de la información
El 18 de Junio de 2010 por Kervin Vergara en Competencia monopólicaLa primera obra clásica de Schumpeter, The Theory of Economic Development (1911), rompió con el análisis estático tradicional de la época al subrayar la importancia del empresario o del innovador, es decir, de la persona que introduce «nuevas combinaciones» en forma de nuevos productos o nuevos métodos de organización. Las innovaciones generan temporalmente utilidades superiores a las normales, que los imitadores acaban eliminando. Romántico impenitente, Schumpeter consideraba que el empresario era el héroe del capitalismo, la persona de «intelecto y voluntad superiores», motivada por el deseo de conquistar y el placer de crear.
Esta visión del capitalismo como un proceso dinámico ha inspirado a una nueva generación de teóricos del crecimiento, como Paul Romer, profesor de la Universidad de Stanford, que ha desarrollado una teoría schumpeteriana de la innovación inducida para complementar la teroía neoclásica mas tradicional del crecimiento.
Las interpretaciones modernas de la visión schurnpeteriana ponen énfasis en los problemas económicos especiales que plantea la economía de la información. La información es una mercancía fundamentalmente diferente de los bienes normales. Como es costosa de producir pero barata de reproducir, los mercados de información tienen graves fallas.
Consideremos la producción de un programa informático, como Windows 98. El desarrollo de este programa duró varios años y le costó a Microsoft alrededor de 1.000 millones de dólares. Sin embargo, es posible comprar una copia legal por unos $150 o utilizar gratuitamente la copia del compañero de habitación (pero tenga cuidado el lector de no infringir las leyes sobre los derechos de reproducción). Lo mismo ocurre en el caso de las publicaciones, los productos farmacéuticos, el ocio y otras áreas en las que los bienes tienen un elevado contenido de información.
En todas estas áreas, la concepción y el desarrollo reales del producto pueden ser un laborioso proceso que dura años o incluso toda una vida. Pero una vez que el trabajo se plasma en el papel, en la computadora, en una cinta o en un disco compacto, puede ser reproducido y utilizado por otra persona casi gratuitamente.
La imposibilidad de las empresas de recoger todo el valor monetario de sus inventos se denomina inapropiabilidad. Según los estudios realizados por Edwin Mansfield y otros autores, el rendimiento social de la invención (es decir, el valor de los inventos para todos los consumidores y los productores) es muy superior al rendimiento privado apropiable para el inventor (es decir, el valor monetario de la invención para el inventor).
La información es cara de producir de reproducir. En la medida en que no es posible apropiarse de los rendimientos de los inventos, cabe esperar que se dediquen pocos fondos a la investigación y al desarrollo privados, sobre todo a la investigación básica.
La inapropiabilidad y los elevados rendimientos sociales de la investigación han llevado a la mayoría de los países a subvencionar la investigación básica en sanidad y ciencia y a prometer incentivos especiales para las actividades creativas.
Artículos que también te podrían interesar
|
0