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Los gobiernos reconocen desde hace tiempo que las
actividades creativas necesitan un apoyo especial porque
la imitación reduce los rendimientos de la producción de
información valiosa como los inventos. En Estados
Unidos, la Constitución autoriza al Congreso a «promover
el progreso de las ciencias y de las artes útiles,
garantizando durante un tiempo limitado a los autores y
a los inventores el derecho exclusivo sobre sus
respectivos escritos y descubrimientos».
Por lo tanto, las leyes especiales por las que se
rigen las patentes, los derechos de reproducción, los
secretos empresariales e industriales y los medios de
comunicación electrónicos crean derechos de propiedad
intelectual. El fin de los derechos de propiedad
intelectual es dar una protección especial al
propietario e impedir que el material sea copiado y
utilizado por otros sin compensar al dueño o al creador
original.
El primer tipo de derecho de propiedad intelectual fue
la patente, por la que el gobierno de Estados Unidos da
el monopolio de un invento «nuevo, no obvio y útil»
durante un periodo limitado, que actualmente es de 20
años.
Asimismo, las leyes sobre los derechos de
reproducción protegen contra la copia sin autorización
de obras originales en diferentes medios como texto,
música, vídeo, programas informáticos, arte y bienes de
información.
¿Por qué fomento realmente los monopolios el Estado? De
hecho, las patentes y los derechos de reproducción crean
derechos de propiedad sobre los libros, la música y las
ideas. Al crear derechos de propiedad, el Estado anima a
los artistas y a los inventores a invertir tiempo,
esfuerzo y dinero en el proceso creativo.
En otras palabras, al permitir que los inventores
tengan el monopolio de la propiedad intelectual, el
Estado aumenta el grado de apropiabilidad y, por lo
tanto, los incentivos para que la gente invente nuevos
productos útiles, escriba libros, componga canciones y
desarrolle programas informáticos. Una patente también
obliga a revelar los detalles tecnológicos del invento,
lo que fomenta nuevos inventos e imitaciones.
Ejemplos de patentes que han tenido éxito son las de
la desmotadora de algodón, el teléfono, la fotocopiadora
Xerox y muchos medicamentos muy vendidos. |