Derechos de la propiedad intelectual

El 18 de Junio de 2010 por Kervin Vergara en Competencia monopólica

Los gobiernos reconocen desde hace tiempo que las actividades creativas necesitan un apoyo especial porque la imitación reduce los rendimientos de la producción de información valiosa como los inventos. En Estados Unidos, la Constitución autoriza al Congreso a «promover el progreso de las ciencias y de las artes útiles, garantizando durante un tiempo limitado a los autores y a los inventores el derecho exclusivo sobre sus respectivos escritos y descubrimientos».

Por lo tanto, las leyes especiales por las que se rigen las patentes, los derechos de reproducción, los secretos empresariales e industriales y los medios de comunicación electrónicos crean derechos de propiedad intelectual. El fin de los derechos de propiedad intelectual es dar una protección especial al propietario e impedir que el material sea copiado y utilizado por otros sin compensar al dueño o al creador original.

El primer tipo de derecho de propiedad intelectual fue la patente, por la que el gobierno de Estados Unidos da el monopolio de un invento «nuevo, no obvio y útil» durante un periodo limitado, que actualmente es de 20 años.

Asimismo, las leyes sobre los derechos de reproducción protegen contra la copia sin autorización de obras originales en diferentes medios como texto, música, vídeo, programas informáticos, arte y bienes de información.

¿Por qué fomento realmente los monopolios el Estado? De hecho, las patentes y los derechos de reproducción crean derechos de propiedad sobre los libros, la música y las ideas. Al crear derechos de propiedad, el Estado anima a los artistas y a los inventores a invertir tiempo, esfuerzo y dinero en el proceso creativo.

En otras palabras, al permitir que los inventores tengan el monopolio de la propiedad intelectual, el Estado aumenta el grado de apropiabilidad y, por lo tanto, los incentivos para que la gente invente nuevos productos útiles, escriba libros, componga canciones y desarrolle programas informáticos. Una patente también obliga a revelar los detalles tecnológicos del invento, lo que fomenta nuevos inventos e imitaciones.

Ejemplos de patentes que han tenido éxito son las de la desmotadora de algodón, el teléfono, la fotocopiadora Xerox y muchos medicamentos muy vendidos.

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