La colusión oligopólica en la competencia monopólica

El 18 de Junio de 2010 por Kervin Vergara en Competencia monopólica

El grado de competencia imperfecta existente en mercado depende no sólo del número de e sus dimensiones, sino también de cómo se corten. Cuando sólo hay unas cuantas empresas en un mercado, observan qué hacen sus rivales y reaccionan. Por ejemplo, si hay dos líneas áreas en una misma ruta y una sube su tarifa, la otra debe decidir si sube también la suya o mantiene la tarifa más baja y vende a un precio inferior al de su rival. La interdependencia estratégica es un término que describe cómo depende la estrategia de cada empresa de la conducta de sus rivales.

Cuando sólo hay un pequeño número de empresas en un mercado, éstas pueden decidir cooperar o no cooperar. Las empresas no cooperan cuando actúan por su cuenta sin llegar a un acuerdo explícito o implícito con otras. Esa conducta es la que provoca las guerras de precios. Las empresas cooperan cuando tratan de minimizar la competencia. Cuando las empresas de un oligopolio cooperan activamente, practican la colusión. Este término describe una situación en la que dos o más empresas fijan conjuntamente sus precios o sus niveles de producción, se reparten el mercado o toman otras decisiones conjuntamente.

Durante los primeros años del capitalismo norteamericano, antes de que se aprobaran leyes antimonopolio eficaces, los oligopolistas solían fusionarse o formar consorcios (trusts) o cárteles (recuérdese el análisis de la Edad de Oro del capítulo 9). Un cártel es una organización de empresas independientes, que producen bienes similares y que trabajan conjuntamente para elevar los precios y restringir la producción. Actualmente es absolutamente ilegal, salvo algunas excepciones, en Estados Unidos y en casi todas las demás economías de mercado que las empresas coludan fijando conjuntamente los precios o repartiéndose los mercados (las leyes antimonopolio relativas a esa conducta se analizan en el capítulo 17).

No obstante, las empresas a menudo sienten la tentación de practicar la colusión tácita, es decir, de abstenerse de competir sin llegar a acuerdos explícitos. Cuando las empresas coluden tácitamente, suelen fijar unos elevados precios idénticos, aumentando las utilidades y reduciendo el riesgo de su actividad empresarial. Según un estudio reciente, alrededor de un 9% de las grandes compañías ha reconocido que ha fijado en colusión e ilegalmente los precios o ha sido condenado por ello. En los últimos años, los fabricantes de leche para bebés, estropajos y productos para la pascua judía, entre otros, han sido investigados por fijar en colusión los precios, al tiempo que las universidades privadas, los marchantes, el sector del transporte aéreo y la industria telefónica han sido acusados de coludir.

Los frutos de la colusión pueden ser enormes cuando ésta tiene éxito. Imaginemos, por ejemplo, el caso de una industria formada por cuatro empresas —llamémoslas A, E, C y D— en la que todas las rivales están cansadas de las ruinosas guerras de precios. Acuerdan tácitamente cobrar el mismo precio y no vender ninguna de ellas por debajo de las demás. Confían en formar una colusión oligopólica encontrando el precio que maximice sus utilidades conjuntas. La Figura 10- 2 muestra la situación del oligopolista A. Su curva de demanda, DADA, se ha trazado suponiendo que todas las demás siguen su política de precios y cobran lo mismo; la curva de demanda de cada empresa tendrá exactamente la misma elasticidad que la curva DD de toda la industria. La empresa A obtendrá una cuarta parte del mercado compartido, en la medida en que todas cobren el mismo precio.

El equilibrio de máxima utilidad del oligopolista coludido representado en la Figura 10-2 se encuentra en el punto E, que es el punto de intersección de las curvas CM e IM de la empresa. En este caso, la curva de demanda apropiada es la DADA, que reconoce que las demás empresas cobrarán el mismo precio que la A. El precio óptimo del oligopolista coludido se encuentra en el punto G de DADA, justamente por encima del E. Este precio es idéntico al precio del monopolio, es decir, es muy superior al costo marginal y genera a las colusiones oligopólicas una enorme utilidad monopólica.

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