Aunque las diferencias de costos se encuentran entre los factores más importantes que explican las estructuras del mercado, las barreras a la entrada también pueden impedir la verdadera competencia. Las barreras a la entrada son factores que dificultan la entrada de nuevas empresas en una industria. Cuando son altas, un sector puede tener pocas empresas y reducidas presiones para competir. Las economías de escala constituyen uno de los tipos habituales de barrera, pero hay otros, entre los cuales se encuentran las restricciones legales, los elevados costos de entrada, la publicidad y la diferenciación del producto.
Las restricciones legales. A veces tos poderes públicos limitan la competencia en algunas industrias. Importantes restricciones legales son las patentes, la limitación de la entrada y los aranceles y los contingentes sobre el comercio exterior. Las patentes se conceden a los inventores para que puedan utilizar temporalmente en exclusiva (o de una forma monopólica) el producto o proceso patentado. Por ejemplo, las compañías farmacéuticas suelen recibir valiosas patentes por los nuevos fármacos en los que han invertido cientos de millones de dólares en investigación y desarrollo, Las patentes son uno de los pocos tipos de monopolios reconocidos por el Estado que son aprobados en general por los economistas. El Estado concede monopolios basados en patentes para fomentar la invención. Sin la perspectiva de gozar de la protección de una patente, las empresas o los inventores podrían no estar dispuestos dedicar tiempo y recursos a la investigación y el desarrollo. El precio monopólico temporalmente alto y la ineficiencia resultante son el precio que paga la sociedad por la invención.
Los gobiernos también restringen la entrada en muchas industrias. Normalmente conceden monopolios por licencio a empresas de servicios públicos, como el teléfono, la distribución de electricidad y el agua, en una determinada área. En estos casos, el Estado les otorga el derecho exclusivo a prestar un servicio, a cambio del cual éstas acuerdan limitar sus utilidades y suministrar un servicio a toda su región, aun cuando algunos clientes no sean rentables.
Los historiadores que estudian los aranceles han dicho que «los aranceles son la madre de los monopolios» (véase el Tema de discusión 10 al final de este capítulo para un análisis de este tema), debido a que las restricciones de las importaciones impuestas por los gobiernos mantienen alejados a los competidores extranjeros.
Podría muy bien ocurrir que el mercado de un producto de un país sólo fuera suficientemente grande para mantener dos o tres empresas en una industria y que el mercado mundial fuera suficientemente grande para mantener un elevado número de empresas.
En ese caso, una política proteccionista podría sustituir la estructura de la industria de la Figura 9-2(a) por la estructura de la 9-2(b) o incluso de la (c). Cuando se amplían los mercados suprimiendo los aranceles en una gran zona de libre comercio, se fomenta la aparición de una verdadera y vigorosa competencia y los monopolios tienden a perder su poder.
Uno de los ejemplos más espectaculares de aumento de la competencia es el de la Unión Europea, que ha reducido ininterrumpidamente los aranceles entre los países miembros en las tres últimas décadas y se ha beneficiado de la expansión de los mercados para las empresas y de la reducción de la concentración de la industria.
