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A continuación se ofrece un ejemplo de cómo
funciona la economía. El metro de la capital de
Eurolandia es deficitario. Algunas personas piensan que
no sobreviviría sin subvenciones gubernamentales.
Algunos otros piensan que si se gestionara de manera
distinta, podría ser autosuficiente. Se le pide su
consejo como asesor para determinar un nivel de tarifas
que permita obtener el mayor ingreso posible. ¿Cómo
analizaría usted el problema?
Para organizar el razonamiento, o —como los
economistas lo definen— construir un modelo económico,
se requiere una visión simplificada de la realidad que
ponga de manifiesto los elementos más importantes del
problema. Una ecuación simple puede ser útil para
empezar:
Ingreso = tarifa x número de pasajeros
La ecuación (1) pone el énfasis, y organiza el
razonaniiento, en dos factores: la tarifa y el número de
pasajeros. La entidad de transportes metropolitanos
controla irectarnente la tarifa, pero sólo puede influir
en el núde pasajeros a través de la tarifa que escoja.
El número de pasajeros podría estar determinado por
los hábitos, la conveniencia y la tradición, y ser
indiferente a los cambios en las tarifas. Este no es el
enfoquç del comportamiento de los usuarios que un
economista adoptaría inicialmente. Es posible
transportarse en coche, autobús, taxi o metro, y las
decisiones acerca del medio de transporte probablemente
responderán a los costes relativos de las diferentes
alternativas. Entonces, la ecuación (1) no debería
considerar el número de pasajeros como fijo. Se necesita
una «teoría» o «modelo» (se utilizan ambos términos
indistintamente) para saber qué determina el número de
pasajeros. Por tanto, se debe ofrecer una teoría de la
demanda de viajes en metro.
Primero, la tarifa importa. Siendo todo lo demás
constante, una mayor tarifa reduce la cantidad demandada
de viajes en metro.
Obviamente, lo que importa es el precio de un viaje
en metro comparado con el precio de otros medios de
transporte —coches, autobuses y taxis—. Si sus precios
permanecen constantes, menores tarifas de metro animan a
más personas a utilizarlo como medio de transporte.
Aumentos en los precios de los demás medios de
transporte también animarían a más personas a utilizar
el metro, si bien las tarifas permanecen inalteradas.
Finalmente, si los pasajeros tuviesen un nivel de renta
mayor, podrían gastar en un mayor número de viajes en
metro.
La cantidad de viajes en metro «depende de» o «es
función de»: la tarifa del metro, la tarifa del taxi,
los precios de la gasolina, la tarifa del autobús, las
rentas de las personas y algunas otras variables. La
notaciónf( ) es una abreviación de «depende de todas las
variables enumeradas en el interior de los paréntesis».
En la ecuación (2) se ponen de manifiesto los
determinantes más importantes de la demanda de viajes en
metro. Los puntos suspensivos recuerdan que se han
omitido algunos posibles determinantes de la demanda
para simplificar el análisis. Por ejemplo, la demanda de
viajes en metro probablemente depende también de la
temperatura. Cuando hace mucho calor, viajar en metro
resulta algo incómodo. Dado que el propósito del
modelo económico es estudiar los cambios en el
número de pasajeros de metro, podría ser útil no
considerar el clima, ya que las condiciones
climatológicas son cada año parecidas.
Para responder a la pregunta inicial, no es
suficientecon conoçer los factores que determinan la
demanda de viajes en metro. Es necesario cuantificar
cada uno de estos efectos por separado.
El diseño de un modelo económico es una forma
segura de reflexionar sobre todos los efectos
relevantes, de pensar en los efectos que deben ser
tomados en cuenta y cuáles son efectos menores que es
posible ignorar para responder a la pregunta que se ha
formulado. Sin un registro escrito del modelo, podría
olvidarse la influencia de las rentas de los individuos
en la demanda de viajes de metro, una omisión que
conduciría a serios errores al intentar entender y
prever el ingreso obtenido por las tarifas del metro.
Su reacción natural puede ser preguntarse para qué
tanta complicación. Tras cinco o diez minutos de
reflexión, seguramente usted habría propuesto un enfoque
parecido al que hemos explicado. Esta es la reacción
corecta. Los modelos son simplemente dispositivos para
garantizar que los problemas se plantean con claridad.
Una reflexión clara requiere alguna simplificación. El
mundo real es demasiado complejo para que se enumeren
todos los detalles de forma inmediata. Tampoco es
posible ofrecer ninguna directriz precisa sobre la
medida en que un modelo debe deliberadamente simplificar
la realidad. Aprender a utilizar los modelos económicos
es más un arte que una ciencia. Demasiada simplificación
conducirá a la omisión de factores cruciales para el
análisis. Demasiada complejidad facilitaría perder de
vista el objetivo y condicionaría la capacidad para
analizar los resultados.
Algunas veces es posible utilizar datos como una guía
para saber qué factores son cruciales y cuáles no lo
son. Otras veces, como en el ejemplo de las tarifas del
metro, no es suficiente con conocer las fuerzas que
entran en juego. Es necesario euantificarlas. Por ambas
razones, ahora se analiza la interacción entre los
modelos y los datos económicos. |