Modelos económicos, ¿cómo funciona la economía?

El 16 de Junio de 2010 por Kervin Vergara en Análisis económico

A continuación se ofrece un ejemplo de cómo funciona la economía. El metro de la capital de Eurolandia es deficitario. Algunas personas piensan que no sobreviviría sin subvenciones gubernamentales. Algunos otros piensan que si se gestionara de manera distinta, podría ser autosuficiente. Se le pide su consejo como asesor para determinar un nivel de tarifas que permita obtener el mayor ingreso posible. ¿Cómo analizaría usted el problema?

Para organizar el razonamiento, o —como los economistas lo definen— construir un modelo económico, se requiere una visión simplificada de la realidad que ponga de manifiesto los elementos más importantes del problema. Una ecuación simple puede ser útil para empezar:

            Ingreso = tarifa x número de pasajeros

La ecuación pone el énfasis, y organiza el razonamiento, en dos factores: la tarifa y el número de pasajeros. La entidad de transportes metropolitanos controla directamente la tarifa, pero sólo puede influir en el número de pasajeros a través de la tarifa que escoja.

El número de pasajeros podría estar determinado por los hábitos, la conveniencia y la tradición, y ser indiferente a los cambios en las tarifas. Este no es el enfoque del comportamiento de los usuarios que un economista adoptaría inicialmente. Es posible transportarse en coche, autobús, taxi o metro, y las decisiones acerca del medio de transporte probablemente responderán a los costes relativos de las diferentes alternativas. Entonces, la ecuación (1) no debería considerar el número de pasajeros como fijo. Se necesita una «teoría» o «modelo» (se utilizan ambos términos indistintamente) para saber qué determina el número de pasajeros. Por tanto, se debe ofrecer una teoría de la demanda de viajes en metro.

Primero, la tarifa importa. Siendo todo lo demás constante, una mayor tarifa reduce la cantidad demandada de viajes en metro.

Obviamente, lo que importa es el precio de un viaje en metro comparado con el precio de otros medios de transporte —coches, autobuses y taxis—. Si sus precios permanecen constantes, menores tarifas de metro animan a más personas a utilizarlo como medio de transporte. Aumentos en los precios de los demás medios de transporte también animarían a más personas a utilizar el metro, si bien las tarifas permanecen inalteradas. Finalmente, si los pasajeros tuviesen un nivel de renta mayor, podrían gastar en un mayor número de viajes en metro.

La cantidad de viajes en metro «depende de» o «es función de»: la tarifa del metro, la tarifa del taxi, los precios de la gasolina, la tarifa del autobús, las rentas de las personas y algunas otras variables. La notación f( ) es una abreviación de «depende de todas las variables enumeradas en el interior de los paréntesis». En la ecuación (2) se ponen de manifiesto los determinantes más importantes de la demanda de viajes en metro. Los puntos suspensivos recuerdan que se han omitido algunos posibles determinantes de la demanda para simplificar el análisis. Por ejemplo, la demanda de viajes en metro probablemente depende también de la temperatura. Cuando hace mucho calor, viajar en metro resulta algo incómodo. Dado que el propósito del modelo económico es estudiar los cambios en el número de pasajeros de metro, podría ser útil no considerar el clima, ya que las condiciones climatológicas son cada año parecidas.

Para responder a la pregunta inicial, no es suficiente con conocer los factores que determinan la demanda de viajes en metro. Es necesario cuantificar cada uno de estos efectos por separado.

El diseño de un modelo económico es una forma segura de reflexionar sobre todos los efectos relevantes, de pensar en los efectos que deben ser tomados en cuenta y cuáles son efectos menores que es posible ignorar para responder a la pregunta que se ha formulado. Sin un registro escrito del modelo, podría olvidarse la influencia de las rentas de los individuos en la demanda de viajes de metro, una omisión que conduciría a serios errores al intentar entender y prever el ingreso obtenido por las tarifas del metro.

Su reacción natural puede ser preguntarse para qué tanta complicación. Tras cinco o diez minutos de reflexión, seguramente usted habría propuesto un enfoque parecido al que hemos explicado. Esta es la reacción correcta. Los modelos son simplemente dispositivos para garantizar que los problemas se plantean con claridad. Una reflexión clara requiere alguna simplificación. El mundo real es demasiado complejo para que se enumeren todos los detalles de forma inmediata. Tampoco es posible ofrecer ninguna directriz precisa sobre la medida en que un modelo debe deliberadamente simplificar la realidad. Aprender a utilizar los modelos económicos es más un arte que una ciencia. Demasiada simplificación conducirá a la omisión de factores cruciales para el análisis. Demasiada complejidad facilitaría perder de vista el objetivo y condicionaría la capacidad para analizar los resultados.

Algunas veces es posible utilizar datos como una guía para saber qué factores son cruciales y cuáles no lo son. Otras veces, como en el ejemplo de las tarifas del metro, no es suficiente con conocer las fuerzas que entran en juego. Es necesario cuantificarlas. Por ambas razones, ahora se analiza la interacción entre los modelos y los datos económicos.

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